Estos días se me ha dado por pensar en los sentimientos que albergamos las personas, sobretodo en uno de ellos llamado amor. Dicho sentimiento es buscado con ansias por muchos de nosotros, como si fuese un valioso tesoro que una vez hallado les vaya a cambiar la vida; se dice que llegan a encontrarse con su plenitud personal. Pero hay otra gente que no cree en la existencia del amor y su vida se basa en conseguir otros objetivos, quizás, desde mi punto de vista, más supérfluos; son personas frías y poco sensibles, que ven a las que creen en el amor como extraños. Pero y yo me pregunto...¿Quizás los extraños sean ellos? Porque una vida no se puede concebir sin sentir ningún sentimiento profundo.
Hoy mientras veía en la televisión un programa sobre animales, explicaban la situación de una pareja de perros que fueron abandonados; los responsables de dichos animales afirmaban que cuando separaban a la perra para llevarla a otro sitio, el perro quedaba triste y lloraba seguido. Esta historia me reveló que hasta el sentimiento del amor en niveles básicos existía en el mundo animal, por eso me resulta imposible pensar que haya personas que nisiquiera crean en él o...que les sea complicado expresarlo por no mostrar su debilidad...
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